Una de las mayores virtudes de los pisos flotantes fotolaminados es su practicidad. A diferencia de otros materiales que requieren tratamientos complejos o ceras especiales, este tipo de superficie destaca por lo rápido y económico que resulta su mantenimiento diario.
Para asegurar que conserve su brillo original y prolongar al máximo su vida útil, existe una rutina infalible que solo te tomará unos minutos. A continuación, te explicamos el paso a paso correcto.
El proceso de limpieza en tres simples pasos
- Paso 1: Aspirar a fondo El primer paso indispensable es retirar por completo el polvo, la arena y los residuos sueltos de la superficie. Se recomienda utilizar una aspiradora con un accesorio de cepillo suave para evitar cualquier tipo de micro-rayón.
- Paso 2: El uso de microfibra semihúmeda Una vez libre de polvo, pasa un paño o mopa de microfibra semihúmedo. Es fundamental que el paño esté muy bien escurrido, ya que el exceso de agua es el principal enemigo de los suelos laminados. Para esta limpieza estándar no es necesario aplicar ningún producto químico adicional; el agua limpia es más que suficiente.
- Paso 3: Tiempo de secado Una vez finalizado el proceso, espera a que la superficie se seque por completo antes de volver a pisar la habitación. Esto evitará que se marquen las huellas del calzado y garantizará un acabado uniforme y sin vetas opacas.
Cuidar de tu piso flotante fotolaminado no tiene por qué ser una tarea pesada ni costosa. Implementando esta rutina sencilla de limpieza en seco combinada con una mínima humedad, protegerás la capa protectora del material, garantizando una mayor durabilidad y manteniendo la elegancia de tu hogar de forma rápida, práctica y económica.
